
Dada en la muy noble çiudat de Sevilla, veynte e nueve dias de agosto, del año del nasçimiento del nuestro salvador Jhesuchristo de mill e trezientos e ochenta e çinco años. Nos, el Rey”.
“Don Johan, por la graçia de Dios Rey de Castiella, de Leon, de Portogal, de Toledo, de Gallizia, de Cordova, de Murçia, de Jahen, del Algarbe, de Algezira, e señor de Lara, e de Vizcaya, e de Molina, al conçeio e alcalles e alguazil e cavallero e escuderos e omes buenos de la muy noble çibdat de Murçia, salud e gracia. Bien sabedes en commo por otras nuestras cartas vos enbiamos contar el mal e daño e perdida que en esta desaventura contesçio a nos e a los nuestros, por nuestros pecados e de los nuestros; e porque entonçe con nuestra dolencia que venimos muy flaco, non vos podiemos mandar escrivir las cosas commo passaron tan largamente commo aviamos en voluntad de vos la mandar escrivir, enbiamos vos las agora contar. Sabed que lunes, catorze dias deste mes de agosto, oviemos pelea con aquel traydor que solia ser maestre Davis e con todos los del regno de Portogal que de su parte tenia e con todos los otros estrangeros, asi ingreses commo gascones, que con el estavan, e la pelea fue en esta manera: ellos se pusieron en aquel dia, desde la mañana, en una plaza fuerte que era entre dos arroyos, de fondo cada uno de diez a doze brazas, e quando la nuestra gente y llego e vieron que non los podian acometer por ally, oviemos todos de rodear por venir a ellos por otra parte que nos paresçio ser mas llanno: e quando fuemos en aquel lugar era ya ora de vesperas e la nuestra gente estavan muy cansada. E entonçe, los mas de los cavalleros que con nos estavan, que en otras batallas se avian acresçido e acordavan que non se diese la pelea en aquel dia, lo uno porque la nuestra gente estava cansada, e lo otro por mirar la sua batalla en la manera que estava. E toda la otra nuestra gente, por la voluntad que avia de pelear fueronse syn nuestro acuerdo alla e nos fuemos con ellos en la pelea, commo quier estavamos muy flaco que avia catorze dias que yvamos en camino en andas, por la cual razon non podiamos entender ninguna cosa de la dicha batalla commo conplia a nuestro serviçio. E despues que los nuestros fueron çerca dellos fallaron tres cosas: la una, un monte cortado que les daba fasta la çinta; e la segunda, en la fruente de sua batalla una cava tan alta commo un ome fasta la garganta; e la terçera, que la fruente de su batalla estava tan çercada por los arroyos que la tenian en derredor que non avia de frente de treszientos e quarenta a quatroçientas lanças. E commo quier que esto estava asi e los nuestros viesen todas estas batallas non dexaron de acometerlos e por nuestros pecados fuemos asi vençido e los nuestros. E nos, veyendo el desbarato de nuestra gente fuemos nos para Santaren, e de alli veniemos por mar en un navio armado a Lixbona para la nuestra flota, por quanto estavamos e non podiamos cavalgar. E estoviemos assi dos dias e mandamos guardar ally nuestra flota e fazer algunas cosas que conplian a nuestro serviçio, e mucha gente de los que estavan en el nuestro regno de Portogal fueronse a la nuestra flota e despues venimos nos para aqui, a Sevilla, en tres galeas e llegamos aqui lunes, veynte e un dias desde dicho mes de agosto, e fuemos forçado de nos detener aqui por la grand dolencia que teniamos e por ordenar algunas cosas que conplian a nuestro serviçio. E Dios querendo, entendemos partir desta çibdat para alla, a Castiella, de aqui a quatro o çinco dias, por quanto con la ayuda de Dios e con la ayuda de todos vosotros los de los nuestros regnos, que tenemos que vos sentieredes del mal e desonrra e lastima que nos e los dichos nuestros regnos reçibiemos, nos entendemos mucho ayna aver vergança desta desonrra e cobrar lo que a nos pertenesçe, porque nos e los nuestros quedamos con tal grand vergueña, lo qual nos seria a todos vergueña e lastima si asi quedase, avemos ordenado de fazer nuestras cortes e ordenar tales cosas con vosotros quales cunplan a serviçio de Dios e a onrra e provecho nuestro e de nuestros regnos, e que las dichas cortes que se fagan en Valladolid, entendemos començar por el primero dia de otubre primeiro que viene. Porque vos mandamos que nos enbiedes luego a la dicha villa de Valladolid, dos omes buenos onrrados de entre vosotros con procuraçion bastante para que nos con conseio dellos e de los que ally ajuntaren ordenemos que cunple a nuestro serviçio e a onrra e provecho de los nuestros regnos.
Dada en la muy noble çiudat de Sevilla, veynte e nueve dias de agosto, del año del nasçimiento del nuestro salvador Jhesuchristo de mill e trezientos e ochenta e çinco años. Nos, el Rey”.
